MANUEL PINEDA CALDERÓN

Nació en la población Sevillana de Alcalá de Guadaira el 25 de noviembre de 1906, sus padres fueron D. Francisco Pineda Ojeda y Doña Alegría Calderón Díaz. Parece que en sus primeros años de vida ayudaría a sus padres en la panadería, donde cuentan que se inició en el arte del moldeado, pues aprovechaba los restos de masa, para realizar pequeñas figuritas.

Recibió su educación reglada en el Colegio Salesiano de la localidad, Con los hijos de Don Bosco destacó por sus dotes pictóricas y artísticas más que por la brillantez de sus calificaciones en el resto de las materias, aunque nunca tuvo dificultades para sacar adelante los cursos, forjándose una cultura general que luego sería bagaje de su posterior actividad. En la capilla de este colegio religioso hizo su Primera Comunión, el 18 de marzo de 1915.

Aunque su primera afición predominante fuera la pintura, en lo ratos que le dejaban libre sus estudios y sus actividades en la industria panificadora con su padre, empezará muy pronto a realizar pequeñas obras que vendía a vecinos y conocidos. En 1926 lleva a cabo la restauración de la Virgen de Gracia de San Sebastián, y algunos lienzos entre 1927-1928. Podemos afirmar que la documentación existente, que en los primeros años de la década de los treinta realizó ya importantes obras murales de embellecimiento y restauración en al iglesia de San Sebastián; quizás estos encargos le vinieron como consecuencia de la fama obtenida por la realización en 1927 del Misterio completo de la Oración en el Huerto, del que carecía Alcalá, y que salió procesionalmente en 1930 acompañando a la Hermandad del Santo Entierro, por primera y única vez.

Su vida estuvo marcada por los destrozos del año 1936, en los que se destruyeron las obras importantes que pocos años antes había realizado en el templo de San Sebastián. Y también por un desengaño artístico, producido en los mismos años de la Guerra Civil. Se refiere al episodio ocurrido con su Imagen de la Virgen del Águila (actual Dulce Nombre de María).

A lo largo de su vida abrió taller en tres lugares distintos: el primero en la vivienda de la calle de La Mina, nº 13. El segundo, lo tuvo en la parte trasera de la Casa de los señores Beca-Gutiérrez en la Plazuela, con entrada secundaria por la calle Conde de Guadalhorce, nº 2. El tercero y definitivo en la casa de su propiedad a la que se trasladó en 1960, también en la citada calle, concretamente en el número 15.

El 30 de diciembre de 1974 a las 17 horas fallece víctima de un infarto de miocardio, el insigne alcalareño.

En reconocimiento a la labor realizada durante toda su vida, así como al importantísimo papel que jugó en la Hermandad de Nuestra Señora del dulce Nombre, el Cabildo de Oficiales de la misma solicitó los correspondientes permisos para trasladar los restos mortales del artista a la Capilla, lo que se consiguió el 3 de junio de 1981, yaciendo en el lado del Evangelio del presbiterio, justo a los pies de la imagen de sus amores, donde se excavó una pequeña fosa.