JOSE RABASA PEREZ

José Rabasa Pérez tuvo un taller especializado en imaginería religiosa a partir del año 40, en la calle Milagros, 4 de Valencia. La casa se llamaba Taller Rabasa-Royo, en alusión a su socio, Antonio Royo Miralles. Quizá ninguno de los dos fuera escultor, en cuyo caso trabajarían para el taller otros artífices.

Estos talleres de arte se dedicaron a la producción de imágenes religiosas en tiempos de la posguerra española.

Otras informaciones hablan de este hombre como una persona «sociable y negociante hábil. Con su cuñado Antonio Royo Miralles levantó el taller de arte religioso Rabasa-Royo en Valencia en la calle Trinitarios, número cuatro, a través del cual fueron suscritos contratos y gestionadas entregas de imágenes, pero él jamás fue escultor o imaginero, sino intermediario o marchante de un grupo de artistas valencianos que, encerrados en sus talleres depositaban en él su confianza sobre el destino de sus imágenes cuyo encargo aceptaban con la sugerencia de que fueran entregadas sin firmar.»

José Rabasa Pérez era en realidad banquero y Antonio Royo Miralles, decorador, ambos eran cuñados y poseían un único taller hasta que se separaron entorno a 1.953. Ellos daban nombre al taller y afloraban sus apellidos dando fama a las obras, pero la realidad era muy otra, un grupo de buenos escultores eran los que verdaderamente trabajaban, quedando sus nombres en el anonimato. Eran tiempos de carestía económica.

Sus obras  se encuentran repartidas por toda España, son el caso de la Entrada de Jesús en Jerusalén y la Virgen de la Esperanza de Ciudad Real, Jesús ante Pilatos, de la población de Daimiel en el año 1956, El Señor de los Afligidos (1956), en la población de Herencia, Cristo del Perdón de Vélez-Rubio.