DOLOROSAS DE LUTO EN NOVIEMBRE

En el mes de Noviembre en toda España, infinidad de iglesias se exponen imágenes de la Virgen Dolorosa vestida de luto. La tradición se inicia en Madrid en 1565, cuando doña María de la Cueva, condesa viuda de Ureña y Camarera Mayor de Isabel de Valois, dona uno de sus propios trajes de luto para vestir la imagen de la Soledad que labró Gaspar Becerra a instancias de la reina. Tal fue el impacto de esta nueva iconografía que pronto se extendió a las Dolorosas de toda la península y territorios conquistados por España, pudiéndose encontrar aún hoy una larga muestra de estas imágenes de la Virgen vestida como una viuda castellana noble de la corte de Felipe II, no sólo dentro de nuestras fronteras, sino en diversas capitales europeas y americanas que pertenecieron a la corona española, aunque en la actualidad prácticamente se ha olvidado el origen y significado de tales vestidos.

En nuestra tierra, y muy concretamente en nuestra ciudad, esta tradición es muy joven, pero debido a la calidad y buen hacer de nuestros vestidores, nuestras Dolorosas lucen de manera brillante pero dentro de unos cánones no escritos de respeto, y teniendo siempre presente el motivo por el que estas hermosas Imágenes lucen de luto.

Pero no pensemos que en toda Andalucía llevan desde el siglo XVI vistiendo de esta forma a nuestras Titulares. La Esperanza Macarena fue en 1961 la primera vez que vistió de luto a raíz de la muerte de su valedor Joselito el Gallo.

También cuenta con un buen número de detractores porque, según ellos, ven una ocasión que roza ya el disfraz o se innova en demasía a la hora de vestir a las Dolorosas

La web lalineacofrade.com, ha difundido un abanico de imágenes de nuestras Benditas Titulares vestidas de negro, que han causado asombro y admiración y es por ello que queremos aportar este granito de arena, explicando el por qué y por ello hemos profundizado en artículos y escritos encontrados a través de las redes sociales y que queríamos compartir con quienes nos siguen a menudo.

Personalmente, y dejando al margen mis preferencias sentimentales, es una de las maneras que más lucen y más bellas se exponen al culto nuestras Vírgenes. Será porque, sobre ese fondo oscuro, resaltan más las facciones de sus rostros y sus manos, o porque nos demuestran que sienten el dolor por la pérdida de un hermano de nuestra Corporación.

Como cofrade y capillita que soy, y de lo que me siento muy orgulloso, me encanta visitar las diferentes Iglesias de nuestro Arciprestazgo y contemplar, in situ, a Nuestras Benditas Madres durante este periodo litúrgico que tanto nos acerca a los seres queridos que ya no están entre nosotros.

Cuando termine de escribir este artículo me dirigiré a la Reina de mis plegarias para rezarle y pedirle por mis antepasados que ya gozan de la Gloria Eterna junto a Ellos.


Eduardo J. González Gómez de la Mata

Autor: Eduardo González Gómez de la Mata
Cofrade y cristiano comprometido, amante de la Semana Santa y de todo lo que a ella la rodea, pregonero, exaltador, costalero, capataz, Hermano Mayor de su Cofradía de la Esperanza, formó parte del Consejo Local de Hermandades.
1 de noviembre de 2019, 21:45