SUEÑOS EN COLOR (Fragmento II Pregón Juvenil)

SUEÑOS EN COLOR (Fragmento II Pregón Juvenil)

La inmensidad del mundo de tus sueños parece no tener fin, las fronteras se encuentran difuminadas en un horizonte dilatado y desconcertante, allí donde el cielo y el mar se hacen uno solo y te sientes superado por la grandeza de lo que habrá más allá de esas murallas de viento y coral.

Sé que nuestro tiempo en este lugar no hace más que acabarse como se acaba ese cúmulo de arena del reloj goteando incesante grano a grano, esperando que de nuevo alguien llegue para darle la vuelta y que la cuenta regresiva comience otro año más.

En estos momentos somos hermandad de recogía, esa que cuando pasa te cambia el semblante, esa que cuando pasa hace que el aire se cambie el vestido a una nostalgia imperecedera que renace de sus cenizas , esos nazarenos de dolorcito en los riñones para los que una parada es toda una estación de ese calvario de devociones, esos costaleros de cuerpos doloridos, de telas de costal que se han vencido por el peso de un amor insondable y esos capataces de voces agrias y arenosas, que ya van muchas llamas, muchas voces de arrojo y osadía, que el frío hace lo demás. Como he dicho antes, somos hermandad de recogía que busca su templo desesperadamente a cada paso que esperadamente da, siempre reposado pero sin mirar hacia atrás, que un izquierdo más al frente es uno menos que nos queda y uno más de los que vendrán, que  antes si quiera de que se termine la estación de penitencia, ya estamos pensando en la siguiente.

Quieto, parase ahí, aquí es donde viviremos nuestro último sueño, el que sume a la ciudad en un tono de melancolía y tristeza, el sueño que hace que nuestros ojos lo vean todo como si ese Viejo Pintor hubiera empleado la escala de grises de los recuerdos, que ahora más que nunca están candentes en nuestro pasado , pasado por lo que hemos visto, olido, tocado, sentido y vivido… un tiempo pretérito ennegrecido más si cabe por la ausencia de mi Dios. Pero en medio de todo este trasiego de blancos y negros, cuando el reloj de la plaza marca el comienzo del tercer día ,se yergue como un resorte espontáneo salido de la nada esa Luz blanca que es la mirada de los niños donde se purifica la mañana. En este tercer día, esa luz , la Luz se divide en todos los colores del arco iris inundando nuestros balcones como una señal en el cielo que vaticina que algo grande acaba de pasar.

En este bendito tercer día se narra el preludio del fin y se manuscriben los renglones torcidos de las sagradas escrituras cuando todo un pueblo se levanta para acudir como aquellas marías al sepulcro , donde nunca encontraran el cuerpo de mi Dios, solo ese ángel mensajero de pelito rizado y manitas de seda que les hará la pregunta de buscar entre los muertos al que camina entre los vivos.

Al tercer día…todo se consuma al tercer día

todo un pueblo aguarda con expectación

el vestigio como arco iris en el cielo

que revele el secreto de la resurrección

Al tercer día…en ese bendito tercer día

todas las esquinas se llenan de color

que somos los primeros en saber

que a la muerte ha vencido el redentor

Al tercer día…en ese bendito tercer día

crepitando anda un cirio con armonía

la mañana de un Domingo desmedido

con ese respingo en el vientre de María

Al tercer día…en ese bendito tercer día

todas mis muchachas sonríen sin piedad

viendo como el hijo ocupa su lugar

a la vera de su padre en la Santísima Trinidad

Al tercer día…en ese bendito tercer día

repican las campanas de la emoción

que mi Dios ha vuelto a la vida

en La Línea de la Concepción.

Jesús Luque Caparros 

Autor: Jesús Luque Caparros
Joven Cofrade pero desde niño vinculado a la Semana Santa, Capataz del Misterio de Oración, del Perdón y de la Virgen de la Soledad, fue pregonero juvenil, destacando en escritos y colaboraciones en revistas y publicaciones de Hermandades.
21 de octubre de 2015, 0:02