2012

2012

Nos encontramos a unas horas de que la agonía de este año llegue a su fin y el 2012 expire pasando a formar parte de la memoria de cada uno, pero mientras  vemos como los últimos granitos del reloj de arena del 2012 van confeccionando ,con ese goteo incesante, esa pirámide color ocre que engloba los 365 días del año venidero , es hora de echar la mirada hacia atrás, de hacer un pequeña retrospectiva para afirmar que bajo ese disfraz de normalidad este año 2012 no lo ha sido para nada.

El 2012 comenzaba y transcurría con la normalidad a la que estamos acostumbrados, todo se ajustaba a los patrones de organización planificados por las juntas de gobierno y los actos, tanto interno como externos, se sucedían casi de una forma mecánica, como si de una rutina se tratara, todo el mundo sabía donde y cuando estaba la actualidad más cadente cada fin de semana. Dentro de esta tranquilidad y sosiego fueron cayendo del calendario las semanas y los días  que restaban para un nuevo miércoles de ceniza para una nueva cuaresma.

Una vez inmersos en ella, la velocidad con la que se desarrolla la vida del cofrade alcanza cotas muy altas, el cofrade tiene que ser capaz  de sacar el máximo rendimiento a cada franja horaria pues lo actos se acumulan en el tiempo y muchas veces en el espacio. Con la velocidad de crucero activada en el navío de la cuaresma y dejándonos llevar por la inercia que nos lleve hasta la ribera de una nueva Semana Santa , nos encontramos de frente con un obstáculo , una prueba que hará que este 2012 si quede grabado  a fuego en la fragua de la memoria colectiva. Tuvimos que dejar de llevarnos por esa inercia y ser nosotros, los cofrades, los que marcáramos el ritmo de esta travesía, cuando una tormenta en forma de dudas en incertidumbre se cernía sobre nuestra Semana mayor.

Fueron una serie de días y una sucesión de reuniones que tuvieron en vilo al alma del cofrade a pie, el que estaba fuera de las paredes del consejo, y de mucha tensión para el alma de los que estaban allí dentro. La volubilidad de las decisiones era palpable ya que una noche nos acostamos con la pesadilla de la no salida y al día siguiente nos levantamos con el sueño de un nuevo  Domingo de Ramos. A las 5 de la tarde de ese día eran las 14 hermandades las que hacían estación de penitencia, no solo Borriquita o Flagelación,  era el momento de demostrar  esa unión que se nos presuponía, era el momento de mirar a los ojos al de al lado y decirle:»tranquilo, yo hoy me sacrifico por ti porque se que cuando llegue el día, mi día, tu lo harás por mí». Durante esa semana no solo llevábamos la medalla de nuestra hermandad, sino también  la medalla de la Semana Santa de La Línea.

Esto es lo que ha hecho que el año 2012 quede guardado en los anales de la historia de Semana Santa linense, el año en el que la palabra unión ha tenido más transcendencia que nunca, unión entre todos los cofrades y  todas esas personas que desinteresadamente, y sin tener porqué pertenecer a alguna hdad., quisieron ayudar  a que fuera posible poner la cruz de guía de cada hermandad en la calle, aunque después las inclemencias meteorológicas no lo permitieran en la totalidad de la semana.

Feliz año 2013 a todos los lectores de esta web y a todos los cofrades.

Autor: Jesús Luque Caparros
Joven Cofrade pero desde niño vinculado a la Semana Santa, Capataz del Misterio de Oración, del Perdón y de la Virgen de la Soledad, fue pregonero juvenil, destacando en escritos y colaboraciones en revistas y publicaciones de Hermandades.
31 de diciembre de 2012, 19:43